Haadith

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El Libro del Hawala-40


I• Si se transfiere su deuda a un rico no podrá retractarse

 

1060. Abû Huraira relató que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Si un rico retrasa el pago de una deuda comete una injusticia. Si la deuda de alguien es transferida a un rico debe aceptarlo».

 

II • Es lícito transferir una deuda de un muerto a un vivo

1061. Salama bin Al-Akwa’ dijo: ‘Estábamos sentados con el Profeta (B y P) cuando trajeron un difunto y dijeron al Profeta (B y P): ‘Reza por él’. Él dijo: «¿Estaba endeudado?» Le dijeron: ‘No’. Él dijo: «¿Ha dejado algún bien?» Le dijeron: ‘No’ y él rezó por el difunto. Luego le trajeron otro di- funto y dijeron: ‘¡Mensajero de Dios! Reza por él’. Él dijo: «¿Estaba endeudado?» Le dijeron: ‘Sí’. Él dijo: «¿Ha dejado algún bien?» Le dijeron: ‘Tres dinares’ y él rezó por el difunto. Luego le trajeron un tercer difunto y dijeron: ‘Reza por él’. Él pre- guntó: «¿Ha dejado algún bien?»; le dijeron: ‘No’. Luego preguntó: «¿Estaba endeudado?»; dijeron: ‘Sí, por tres dinares’. Él les dijo: «Rezad vosotros por vuestro difunto». Abû Qatâda dijo: ‘Reza por él, Mensajero de Dios, yo me haré cargo de su deuda’ y el Mensajero de Dios (B y P) rezó por él’.

 

III • Las palabras de Dios: ...y los unidos a vosotros por juramento, dadles su parte... (4:33)

1062. Anas bin Mâlik relató que se le dijo: ‘¿Se te ha relatado que el Mensajero de Dios (B y P) dijo: «No hay más juramentos de alianza en el Islam»? Y él dijo: ‘El Profeta (B y P) realizó el juramento de alianza entre Quraysh y los ansâríes en mi propia casa».

 

IV • Quien se compromete a saldar la deuda de un difunto no podrá retractarse de su compromiso

1063. Ÿâbir bin ‘Abdullah dijo: ‘El Profe- ta (B y P) me dijo: «Cuando llegue el dinero de Bahrayn te daré tanto y tanto». Y el dinero del Bahrayn no llegó hasta que el Profeta (B y P) ya había fallecido. Cuando llegó ese dinero Abû Bakr ordenó que se pregone: ‘Quien tenía algo prome- tido por parte del Profeta (B y P) o una deuda que venga’. Yo fui ante él y le dije: ‘El Profeta (B y P) me dijo esto y aquello’. Abû Bakr tomó una can- tidad de monedas con sus manos y me la dio. Me dijo: ‘Cuéntalas’ y yo las conté, y hallé que eran quinientas. Luego me dijo: ‘Toma dos veces más de lo que tomaste».

 

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El Libro de Renumeración-39


I• Sobre el empleo

1054. Abû Mûsâ dijo: ‘Fui ante el Profeta (B y P) con dos hombres de la tribu Ash‘ar y le dije: ‘No sabía que ellos pedían el trabajo’. El Profeta (B y P) dijo: «No empleamos –o: No emplearemos para nuestro trabajo a quien lo procura con insistencia»’.

 

II • Pastoreo de ovejas por qarârît

1055. Abû Huraira dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Dios no envió profeta alguno sin que haya sido pastor de rebaños». Sus sahabas le preguntaron: ‘¿Has hecho tú lo mismo?’ Él dijo: «Sí, yo solía pastorear las ovejas de la gente de Makka por unos qarârît»’.

 

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El Libro del Shufá-38


I Ofrecer la shuf‘a a quien goza de ese derecho

 

Al-Shuf ‘a; consiste en el derecho a preferencia que tiene el socio cuando una persona desea vender su parte en una propiedad indivisible que comparte con otros en sociedad. El vendedor debe primero ofrecer su parte a los otros socios, si ellos no la quieren podrá ofrecerla a gen- te ajena.

1052. Abû Râfi‘ , esclavo liberto del Profeta (B y P), relató que fue ante Sa‘d bin Abi Waqqâs y le dijo: ‘Cómprame las dos habitaciones que tengo de tu casa’. Sa‘d le dijo: ‘¡Por Dios! No te daré más de cuatro mil dirhams en cuotas’. Abû Râfi‘ dijo: ‘Se me ofreció quinientos dinares (un dinar equi- valía a diez dirhams) por ellas; si no hubiese es- cuchado al Profeta (B y P) decir: «El vecino tiene más derecho que nadie por su cercanía» no te las daría por cuatro mil dirhams siendo que me ofre- cieron quinientos dinares’. Y se las vendió.

 

II • ¿Quién es el vecino más cercano?

1053. ‘Âisha dijo: ‘¡Mensajero de Dios! Tengo dos vecinos ¿A cuál de los dos doy mis presentes?’ Él respondió: «Al que tiene su puerta más cerca de la tuya».

 

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El Libro Medidas justas Salam-37


I Al-salam en una medida defini- da y conocida

Al-Salam (ar.: la entrega). Es una venta en la cual el comprador paga inmediatamente pero recibe el pro- ducto en una entrega posterior.

1049. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dijo: ‘Cuando el Mensajero de Dios (B y P) llegó a Medina la gen- te solía comprar productos a entregar en uno o dos años. El Profeta (B y P) dijo: «Quien compra (para recibir después) frutas debe hacerlo con una medida definida y un peso definido»’. En otra versión agrega: «Y un plazo definido».

 

II • Comprar (al-salam) de quien no tiene aún qué entregar por el precio recibido

1050. Ibn Abi Awfa dijo: ‘Solíamos practicar al salam en la época del Mensajero de Dios (B y P), de Abû Bakr y de ‘Umar, con el trigo, la cebada, las pasas y los dátiles’.

1051. Ibn Abi Awfa dijo en otra versión: ‘Solíamos practicar al salam con los campesinos de Shâm, en el trigo, la cebada y el aceite. Acordába- mos una medida definida y un plazo definido’. Se le preguntó: ‘¿Lo hacían con los que ya tenían el producto a ser entregado?’ él respondió: ‘No les preguntábamos al respecto’.

 

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El Libro de las ventas- 36


I• Lo que nos ha llegado sobre las palabras de Dios: terminado el salat, ¡esparcíos por la tierra, buscad el favor de Dios! Y recordad mucho a Dios... (62:10)

 

984. ‘Abdu Rahmân bin ‘Awf dijo: ‘Cuando llegamos a Medina, el Mensajero de Dios (B y P) me hermanó con Sâ‘d bin Al-Rabí’. Entonces, Sâ‘d bin Al-Rabí’ dijo: ‘Yo soy uno de los ansâríes con más fortuna; así que te daré la mitad de mi fortu- na y vé cuál de mis dos esposas te gusta para que la divorcie y tú puedas casarte con ella». ‘Abdu Rahmân respondió: ‘No necesito eso. ¿Hay por aquí algún mercado donde haya comercio?’ Sâ‘d dijo: ‘El mercado de Qainuqá». ‘Abdu Rahmân fue allí al día siguiente y volvió con un poco de yogurt seco y manteca. Y empezó a frecuentar el mercado hasta que volvió un día con rastros de esencia amarilla. El Mensajero de Dios (B y P) le dijo: «¿Es que te has casado?» ‘Abdu Rahmân res- pondió: ‘Sí’. El Profeta (B y P) dijo: «¿Con quien?» ‘Abdu Rahmân dijo: ‘Con una mujer ansârí’. El Profeta (B y P) le preguntó: «¿Y cuánta dote le diste?» Respondió: ‘El peso de una pepa (como las del dátil) de oro o ‘una pepa de oro’. El Profeta (B y P) le dijo: «Haz un banquete nupcial, aunque sea con un solo cordero».

 

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El Libro del Itikaf - 35


I• El i‘tikâf en los últimos diez días de Ramadán y el i‘tikâf en cualquier mezquita

 

978. ‘Âisha, esposa del Profeta (B y P), relató que el Profeta (B y P) solía hacer el i‘tikâf durante los últimos diez días de Ramadán hasta que Dios se llevó su alma. Después, sus esposas también practicaron el i‘tikâf.

 

II • El mu‘takif (quien practica el retiro) no entrará en su casa sino por necesidad

979. ‘Âisha dijo: ‘El Mensajero de Dios (B y P) solía introducir su cabeza (a su casa, desde la mez- quita al lado) y yo lo peinaba y ungía con aceite. Además, cuando estaba en i‘tikâf, no entraba en la casa sino fuese por alguna necesidad’.

 

III • El i‘tikâf (sólo) por la noche

980. ‘Umar preguntó al Profeta (B y P): ‘En la Ignorancia (antes del Islam) hice un voto de reti- rarme a la Mezquita Sagrada por una noche (¿qué debo hacer?)’. El Profeta (B y P) dijo: «Cumple, pues, con tu voto».

 

IV • Las tiendas en la mezquita

981. ‘Âisha relató que el Profeta (B y P) quiso retirarse a la mezquita. Cuando llegó al lugar (de la mezquita) donde estaría, lo halló lleno de tien- das, las tiendas de ‘Âisha, de Hafsa y de Zaynab; dijo: «¿Decís que es piedad lo que hacéis con es- tas tiendas?» Y se retiró de la mezquita sin hacer el i‘tikâf, el cual hizo en el mes de Shawwál, por diez días.

 

V• ¿Puede el mu‘takif salir a la puerta de la mezquita por alguna necesidad?

982. Safiyya, esposa del Profeta (B y P), relató que fue a visitar al Mensajero de Dios (B y P) du- rante su retiro en la mezquita, en los últimos diez días de Ramadán. Estuvo con él por un tiempo y, cuando ella se levantó para volver a su casa, el Profeta (B y P) la acompañó hasta que llegaron a la puerta de Umm Salama. En ese momento, pa- saban por allí dos hombres ansâríes y saludaron al Mensajero de Dios (B y P). Él les dijo: «¡Con calma! (No os vayáis) Es (mi esposa) Safiyya bint Huyay». Ellos dijeron: ‘¡Glorificado sea Dios! ¡Oh mensajero de Dios! (¿Cómo podríamos pen- sar algo malo?)’ y les afectó bastante. El Profeta (B y P) les dijo: «Satán alcanza todo el cuerpo del hombre como la sangre y yo temí que pudiese in- troducir en vuestros corazones algún mal pensa- miento».

 

VI • El i‘tikâf en los segundos diez días de Ramadán

983. Abû Huraira dijo: ‘El Profeta (B y P) solía hacer i‘tikâf en cada Ramadán durante diez días. El año que murió hizo i‘tikâf por veinte días de Ramadán’.

 

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El Libro del Tarawih-34

 

I• La virtud de rezar por las noches en Ramadán

 

972. ‘Âisha relató que el Mensajero de Dios (B y P) salió a medianoche, en Ramadán, para rezar en la mezquita y la gente rezó dirigida por él. Este hadiz ya fue mencionado (ver Nros. 423 y 424) con algunas diferencias en las palabras usa- das. Al final de esta versión agrega: ‘Cuando el Mensajero de Dios (B y P) murió, la situación (de salat al tarâwîh) seguía así’.

 

II • Procurar la Noche del Destino (laylat ul-qadr) en las últimas siete noches (de Ramadán)

973. ‘Abdullah bin ‘Umar relató que algunos sahabas del Profeta (B y P) vieron en sus sueños que laylat ul-qadr es en las últimas siete noches (de Ramadán). El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Veo que vuestros sueños coincidieron en las úl- timas siete noches. Así que, quien procure (la- ylat ul-qadr), que lo haga en las últimas siete no- ches».

974. Abû Sa‘îd dijo: ‘Hacíamos retiro (i‘tikâf) con el Profeta (B y P) en las segundas diez noches de Ramadán, y la mañana del día veinte, él salió y pronunció un discurso, dijo: «Se me mos- tró laylat ul-qadr (la Noche del Destino), luego se me hizo olvidar, o la olvidé; procuradla, pues, en las noches impares entre las diez últimas no- ches de Ramadán. También me vi prosternándo- me sobre agua y barro; quien hizo el i‘tikâf con el Mensajero de Dios (B y P), pues, que vuelva a hacerlo». Y volvimos sin ver ninguna nube en el cielo. De pronto, apareció una nube y dejó caer la lluvia hasta que ésta se escurrió a través del techo de la mezquita, pues este era de hojas de palmera datilera. En ese momento, se pronunció el iqâma y fue así que vi al Mensajero de Dios (B y P) prosternarse sobre agua y barro, hasta que vi el barro sobre la frente del Mensajero de Dios (B y P).’

 

III • Procurar laylat ul-qadr en las noches impares de las últimas diez noches de Ramadán, adorando a Dios

975. ‘Abdullah bin ‘Abbâs relató que el Pro- feta (B y P) dijo: «Procuradla en las diez últimas de Ramadán. Laylat ul-qadr; cuando queden sólo nueve noches de Ramadán, cuando queden sólo siete noches de Ramadán o cuando queden sólo cinco noches (etc.)».

976. ‘Abdullah bin ‘Abbâs dice en otra versión: ‘El Mensajero de Dios (B y P) dijo: «Esta noche está entre las últimas diez (de Ramadán); entre las nueve primeras o entre las siete últimas». Y se re- fería a laylat ul-qadr’.

 

IV • Las buenas obras durante las diez últimas noches de Ramadán

977. ‘Âisha dijo: ‘Cuando llegaban los últimos diez días de Ramadán solía apretarse su cinturón (realizar más buenas obras) y rezar durante la no- che, también despertaba a su familia para rezar por la noche’.

 

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